R. Basile (1974) “El interés superior de los niños reside en unos padres que le quieran, no en la orientación heterosexual u homosexual de los padres”.
Desde hace millones de años grupos de animales del género de los monos fueron invadidos por periodos glaciales que les lanzaba el reto de adaptarse a los nuevas condiciones climatológicas o desaparecer. Fue así como sobrevivieron los más aptos que modificando su fisonomía y genotipo avanzaban conforme a sus necesidades y a la evolución. Poco a poco comenzaban a caminar más erguidos y a perfeccionar la forma del cuerpo, sobretodo las extremidades como piernas y manos, pero el cambio más relevante lo suponía el aumento de la inteligencia dotándolos de habilidades y sapiencia para sobrevivir con mayores posibilidades en un mundo cada vez más exigente. De esta manera se señala la transformación de la bestia al hombre.
Pero la evolución no habría sido posible sin la reproducción, por lo que surge de hecho una necesidad natural de buscar una pareja para asegurar la descendencia, siendo estas relaciones: monógamas (una sola pareja) o polígamas (más de una pareja), esta última prohibida en la mayor parte de las sociedades actuales, salvo excepciones como en el caso de algunos países árabes, etnias indígenas y estados norteamericanos, pero con datos históricos que datan su prevalencia en distintas épocas. Y la monogamia, el tipo de relación aceptada como la ideal para procrear una descendencia en un núcleo familiar compuesto por un padre, una madre y un número indistinto de hijos que varía según la sociedad (como en China donde por circunstancias demográficas sólo es permitido uno) Y justamente es ésta concepción de familia la que se pone en debate en distintos países del mundo, mayoritariamente europeos, al presentarse la propuesta de que las parejas homosexuales tengan también la posibilidad de tener hijos mediante adopción para integrarlos a sus familias, rompiendo así con el esquema predominante de familia heteroparental.
La adopción homoparental es ya reconocida en países como Holanda, Suecia, Bélgica, Israel, España, Canadá, Sudáfrica, Islandia, Reino Unido y en enero del 2009 será acogida en Noruega. Sin embargo, en el resto de los países del mundo esta adopción no es aceptada ni por los gobiernos ni por la opinión pública.
Según una encuesta Gallup, sondeo de opinión frecuentemente usado en los medios masivos para representar a la opinión pública. 6 de cada 10 ciudadanos de la Unión Europea están a favor del matrimonio homosexual, pero la cifra cambia cuando se pregunta si están de acuerdo con que éstos adopten niños, ya que la cifra da un giro radical con un 55 por ciento en contra, frente a 42 a favor.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, defiende la regulación que emprendió el Consejo de Ministros para permitir la adopción entre matrimonios del mismo sexo en su país, comentando que hay que erradicar la discriminación que sufre este colectivo que tiene las mismas obligaciones que el resto de los ciudadanos y, por contra, se le niegan algunos derechos. Después agrega: "hay estudios (uno de ellos de Ruiz Galardón) que demuestran que la evolución educativa y formativa de los niños es similar se trate de homosexuales o de heterosexuales, recalcando que lo importante es que el niño adoptado viva en una buena familia que le dé condiciones para su desarrollo, y eso no lo determina la orientación sexual".
Por su parte, José Luis Pedreira Massa, psiquiatra infantil del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús y doctor en medicina por la Universidad de Sevilla y R. Rodríguez Piedra del Hospital Universitario Príncipe de Asturias y la Universidad de Alcalá de Henares presentan en una investigación titulada “La adopción homoparental: entre la ciencia y la ideología” que hay un resultado similar entre niños adoptados por familias heterosexuales y homosexuales en cuanto al desarrollo cognitivo, psico-social, identidad y orientación sexual, inteligencia, riesgo de abuso sexual y/o negligencia, popularidad, autoconcepto y autoestima entre otros factores. Y que los niños de familias homoparentales superaban de manera estadística a los otros en tolerancia mayor de comportamientos sexuales, realización de tareas sociales sin asignación de roles sexuales y aceptación a integración social de la diversidad social y familiar.
Asimismo en las conclusiones de dicha investigación citan que no existen estudios en contra de la adopción homoparental de forma homologada con resultados adversos científicamente hablando, por el contrario, los resultados favorables son desacreditados con argumentos ideológicos, y sin datos consistentes.
De esta forma queda claro que a través de la historia no ha habido un tipo de familia global, es decir, un modelo de familia reproducido en todas las regiones del mundo, pues la variedad es evidente y las hay desde familias monogámicas con padres homosexuales o heterosexuales, pasando por familias poligámicas, las derivadas de matrimonios grupales, hasta las que solo se sostienen con un padre o una madre. De la ideología de cada pueblo dependerá la aceptación hacia éstas, pero es importante apostar por un mayor respeto y tolerancia hacia la diversidad porque es inútil intentar que los seres humanos nos comportemos obedeciendo a un mismo orden social cuando por naturaleza cada persona es un individuo único e irrepetible con diferencias que se extienden desde la apariencia física hasta la forma de pensar. Hagamos de la tolerancia y el respeto el único atributo en común de la humanidad.




10 comentarios:
Los niños, nuestro futuro, son ellos quienes deben de ser criados con amor, con valores, con la pureza de la vida, para que ya adultos tomen una decisión.
A este tema sólo puedo decir, que la tolerancia y la conciencia, principalmente la segunda, deben estar presentes, por que tanto las parejas, las autoridades y todos los ciudadanos transformamos con nuestras acciones nuestra vida.
Todo, en el fondo, es una cuestión de evolución y esta se produce de forma lenta ya que mayoritariamente la sociedad siente vértigo ante los cambios, en una cuestión atávica.
Es mucho lo que se podrìa decir sobre este tema. Polèmico, desde luego, tanto que si en Europa, continente que se distingue por su visiòn de tolerancia hacia la diversidad, causa disputas, entonces imagìnense còmo serìa en Mèxico o Latinoamerica?
Mi opiniòn la dejo clara en el artìculo. Estoy de acuerdo con la adopciòn homoparental, no se trata de prohibir quièn puede o quièn no, sino de elegir unos buenos padres para niños que los necesitan.
En todo estos temas "escabrosos" (que no entiendo porque siempre van de la mano)el aborto, la eutanasia, las relaciones y adopcion gay se puede estar a favor o en contra, pero se tiene que respetar la individualidad y libre decisiòn de cada persona. Poco a poco se crean los caminos para que cada quien pueda elegir sin ataduras que quiere hacer con su vida...
Lo mas importante es que una criatura sea criada en un ambiente de amor y respeto, que se satisfagan sus necesidades básicas ( cosa que muchas famílias no pueden hacer). No es mejor una familia heterosexual que una homosexual, ni una monoparental. Es cuestión de cómo se ayuda a crecer a la criatura y de los valores que se le enseñan. Ya sabemos que hay mucha gente en contra de que dos personas del mismo sexo adopten pero su opinión está basada en creencias ciegas y dogmas tan antiguos como el andar. El progreso ahcia una nueva sociedad es imparable, aunque les cueste aceptarlo.
Interesante docu ayer en la2 de rtve. Los hijos de parejas homo hablan de cómo se sienten. He pedido info a rtve.es/alacarta para ver cuando estará disponible en la web. te mantengo informado.
La negativa a aceptar la adopción por parejas homoparentales es simplemente cultural y son precisamente los legisladores los que deben dar el paso adelante para erradicar esa discriminación basada en un prejuicio. ¿Son todas las familias tradicionales un lugar perfecto para la educación de un niño? Claramente no. ¿Son los centros de acogida de menores un buen lugar? Claramente no, también. Así que ni mejor ni peor debe ser la educación de una familia homoparental... Saludos.
muy interesante el artículo. suscribo la frase y todos los comentarios en general.
pero, me preguntaría qué es lo que hace a una pareja gay el querer tener un hijo. seguro que no suscribo todas las posibilidades...
lo importante es el niño, mucho más que el derecho a la paternidad. padres biológicos podemos ser todos, pero ser padre es otra cosa.
igual me ha quedado un poco confuso... espeso.
un abrazo.
Què hace a un homosexual querer ser padre?, vamos, la respuesta podrìa ser tan inexacta porque volvemos a la misma inexactitud de generalizar.
Siento que habrà muchos que quieran tener un hijo como de igual forma habrà tantos otros que no lo deseen. El deseo de tener un hijo debe tratarse de una necesidad natural y muy personal, de igual forma una intenciòn de dar, educar, retroalimentar y hacerse responsable de un crìo, compartir, acompañar y que estos esfuerzos puedan verse recompensados.
"senses or nosenses", coincido contigo en que padres biològicos podemos ser muchos, pero verdaderos padres es una cuestiòn de absoluta admiraciòn.
periodistas, casi colegas.
un publista "en pañales" les comenta.
vendré con más tiempo y revisaré sus archivos.
desde BsAs, Argentina.
un fuerte abrazo.
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